Recetas yeclanas: Queso frito con tomate

El queso fresco se elabora en muchas comarcas españolas; sobre todo si se trata de una zona ganadera de cabras, ovejas o vacas. Su consumo está muy difundido, por los beneficios que aporta para la salud y el paladar. En cuanto al tomate, se puede decir que es la hortaliza más conocida y cultivada en cualquier huerto, incluso en los huertos urbanos que tan de moda están en los últimos tiempos.

Sin embargo, la popularidad de estos dos productos alimenticios se funde en Yecla desde tiempo inmemorial en una receta altamente nutritiva, cuya textura, color y aroma la convierten en el icono de los platos tradicionales de la gastronomía local. El queso de cabra fresco, frito con tomate es, sin lugar a dudas, el más original y exquisito de los platos yeclanos.

Los bares y restaurantes de la localidad ofrecen el queso frito con tomate en sus cartas, algunos de ellos con la variante de mermelada de tomate, y las familias yeclanas las presentan con frecuencia en sus menús domésticos para completar la comida del mediodía o las cenas.

Freír el queso es relativamente fácil, ya que después de cortar en tajadas el queso (que por lo general tiene forma cilíndrica), se pone a calentar aceite en una sartén, en cantidad suficiente para que las tajadas de queso queden cubiertas cuando se echen a freír y siempre con el aceite muy caliente.

El nombre de la receta solo menciona que el queso es frito, pero a este plato la fama se la da el tomate; verdaderamente, lo más laborioso y la razón de que esta receta yeclana tenga el éxito asegurado entre los comensales es el tomate, frito, por supuesto.

Y para conseguir el atractivo y sabroso acompañamiento de tomate frito, hay que dedicar tiempo en los fogones y estar dispuestos a que durante el cocinado el espacio de alrededor quede salpicado de tomate, a causa del agua que suelta. Todo tiene su explicación y es que para que el tomate esté frito y no cocido, hay que poner el tomate natural triturado en un sartén honda en la que se habrá calentado previamente abundante cantidad de aceite, y dejar que se vaya cocinando lentamente sin tapar. Le iremos dando vueltas para que no se pegue ni se queme y lo sazonaremos con algo de azúcar para contrarrestar la acidez del tomate.

Las experimentadas cocineras yeclanas coinciden en afirmar que el tomate está frito en su justo punto cuando «suelta el aceite». Hay quien, antes echar el tomate, fríen trozos de pimiento verde, que le aportan un sabor diferenciador.

Desde luego, cuando ponemos una fuente o un plato de queso frito con tomate en la mesa, tras la sencillez de su presentación se esconde uno de los sabores más auténticos y tradicionales de la cocina yeclana.

Queso frito con tomate

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