Recetas yeclanas: Caracoles

A quien le gustan, lo considera un exquisito manjar y detrás de una ración pide otra; pero quien los detesta, rehúye hasta de verlos comer. Sin embargo, una de las tapas más solicitadas en Yecla en los meses de junio y julio, incluso agosto, son los caracoles.

Caracoles chuparranderos es como se les conoce en esta zona; para diferenciarlos de los caracoles de monte o serranos (que son de mayor tamaño y se cocinan con el arroz y conejo, sea caldoso o en paella) o de los caracoles judíos (que tienen el caparazón de color blanco y se echan, por ejemplo, a las patatas en caldo). Quizás esta denominación también indique la forma de comerlos, ya que se hace chupando y sorbiendo el contenido de su concha en espiral, lo que produce un sonoro espectáculo entre los comensales.

La tradición culinaria yeclana cocina los caracoles hirviéndolos en la salsa elaborada con cebolla rallada, tomate picado, trozos de jamón serrano y de chorizo, a lo que se habrá añadido agua, aceite, sal, laurel, ajo y guindilla, además de hojas de hierbabuena que le da un característico aroma y sabor. Muchas familias de Yecla utilizan también el caldo sobrante para cocinar arroz, con la receta heredada de sus antepasados.

Ciertamente, hasta poner una ración de caracoles chuparranderos en la mesa del bar, restaurante o casa particular, se ha seguido un cuidadoso proceso de limpieza, «engaño», selección y cocción de los caracoles, que culmina en un apetitoso aperitivo veraniego al que acompañar con vino tinto, a pesar de que siempre se sirven calientes.

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