Se dice con frecuencia que el agua tiene su camino hecho; por eso, cuando llueve y sobre todo de forma torrencial, las aguas se conducen siempre por el mismo sitio, siguiendo un cauce natural incluso en las zonas urbanizadas. Es lo que ocurre en la Calle Ramblizo de Yecla.
Los vecinos de esta zona de la población saben que la Calle Ramblizo es una calle estrecha, empinada y algo tortuosa, por donde transcurre una antigua rambla procedente de la vertiente Noroeste del cerro del Castillo. La denominación de Ramblizo tiene por ello una motivación local y popular. Fue rotulada en el año 1888 y da nombre a la calle y a una travesía.
La Calle Ramblizo se encuentra entre la Calle Madrid y la Calle Bailén, y hacen cruce con ella las calles Alicante e Inventor Daza. Las viviendas son casas tejavanas o de una altura; algunas de ellas han sido reformadas y han vivificado así la fisonomía tan característica de la Calle Ramblizo, que por estar ubicada en la ladera del cerro, tiene un ambiente de quietud y poco ajetreo.
Casi al final de la calle y casi en la cuesta más empinada se encuentra una construcción que llama la atención. Se trata de un edificio sencillo, con amplia fachada de líneas rectas y grandes ventanales. Un cartel indica claramente qué es y qué utilidad tiene: Albergue Municipal Juvenil El Ramblizo.
Se trata de un alojamiento habilitado para jóvenes que visitan Yecla para realizar actividades culturales, formativas o deportivas. Cuenta con doce plazas, en literas; tiene salón, cocina, aseos y un patio. Está gestionado por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Yecla y quizás pueda convertirse en albergue para peregrinos de Camino de Santiago que hacen la ruta del Sureste, que une Alicante con Santiago de Compostela, siendo Yecla una de las primeras etapas de este itinerario.
Sin embargo, el actual edificio del Albergue Municipal Juvenil El Ramblizo tiene un origen mucho más social y entrañable. Este inmueble albergó una guardería laboral, conocida como Escuela Infantil Ramblizo, que en la década de los años 70 del pasado siglo XX, dio alegría a los vecinos, atención a los niños y tranquilidad a los padres que trabajaban y no podían hacerse cargo de sus hijos. La creación de este centro educativo infantil fue una iniciativa particular y altruista, y sus promotores vieron recompensada su generosa labor con la asistencia de un buen número de alumnos desde la apertura de la guardería.
Al inicio del curso escolar 1980-1981, los fundadores cedieron el edificio al Patronato Municipal de Escuelas Infantiles y, años más tarde, el Ayuntamiento de Yecla les compró el inmueble de la guardería laboral para construir la Escuela Infantil Ramblizo, que tanta enseñanza, ilusión y trabajo ha aportado a varias generaciones de yeclanos.
Por eso, cuando nuestros pasos nos lleven por la Calle Ramblizo de Yecla quizás todavía se oiga canturrear en las voces infantiles de aquellos años alguna cancioncilla: «Vamos pues a la escuela dichosos, con anhelo y afán de aprender, y obtendremos en ella dichosos, los bienes preciosos del bien y el saber».









