Rotulada en el año 1981, la primera ubicación de la Calle de los Auroros en el callejero de Yecla estuvo en una vía paralela a la Calle Arquitecto Justo Millán, que entonces estaba sin urbanizar.
Posteriormente, se da el nombre de Calle de los Auroros a la vía pública ubicada en una zona de ampliación urbana residencial de Yecla situada entre la Calle Águilas y la Calle del Doctor Antonio Ortega.
Las aceras rebajadas, el tipo de vivienda y la tranquilidad que se respira al transitar por esta calle, le otorgan una apariencia peatonal. Sin embargo, se trata de una vía con circulación en un solo sentido, cuyas viviendas son del tipo dúplex.
Construcciones planificadas en una misma promoción urbanística del año 1989. Con características similares a una y otra parte de la calle, las viviendas de la Calle de los Auroros son residencias unifamiliares, en dos plantas, con garaje anexo individual y un pequeño patio en la parte del acceso principal a la vivienda, con un murete que lo resguarda de la calle. La uniformidad constructiva de estas edificaciones se ve modificada por los toques decorativos y florales que cada propietario ha dado a su vivienda.
La Calle de los Auroros tiene confluencia en uno de sus lados con las calles Escultor José Antonio López Palao y Periodista Pablo Corbalán. En el otro lado, una pequeña escalinata ajardinada salva el desnivel de la calle para conectarla con la Calle Alborada.
En cuanto al nombre de la calle, los más mayores de la localidad recordarán quiénes eran los «auroros», recordarán sus peculiares cánticos al ritmo del toque de una campanilla y los tradicionales actos de devoción a la Virgen del Santo Rosario. Recordarán las oraciones y plegarias que dedicaban ante el cuadro de la Virgen de la Aurora, que semanalmente era traslado de casa en casa a un lado y otro de la población.
El canto de los auroros se escucha ahora en Yecla en fechas muy señaladas, como la conmemoración de la llegada de la imagen de la Aurora a la ciudad (28 de enero de 1752), la llegada al Santuario del Castillo de las imágenes del Cristo del Sepulcro y de la Purísima, tras la celebración de sus respectivas novenas, y el 8 de diciembre, Día de la Virgen, ante la imagen de la Patrona que preside el altar mayor de la basílica.
Ciertamente, el nombre de la Calle de los Auroros condensa una tradición musical de profundas raíces, común a uno y otro lado del Mar Mediterráneo, y representa también una de las devociones populares más antiguas de Yecla.







