Vive Yecla. Vive sus tradiciones. Vive las Fiestas de la Virgen.

Cada mes de diciembre, Yecla se transforma. El estruendo de arcabuces, el olor a pólvora y la profunda devoción a la Patrona convierten a la ciudad en un escenario único. Las Fiestas de la Virgen, declaradas de Interés Turístico Internacional y Bien de Interés Cultural, son mucho más que una celebración religiosa: representan la identidad, la memoria y el orgullo colectivo de un pueblo que mantiene viva una tradición con más de tres siglos de historia.U

El calendario festivo comienza con el Pregón de las Fiestas, que tuvo lugar el 29 de noviembre en el Teatro Concha Segura a cargo de Juan Antonio de Heras Tudela, en donde se presentaron oficialmente los representantes de la fiesta: Mayordomos, Pajes y Cabos de las Agrupaciones de Escuadra. Este acto abre de forma simbólica un ciclo intenso de actividad festiva, en los que Yecla vibra al ritmo del paso de la Soldadesca de la Virgen y la emoción popular.

El 5 de diciembre se celebra uno de los momentos más importantes: el Beneplácito, ceremonia en la que la Asociación de Mayordomos solicita a la Alcaldesa el permiso para disparar con pólvora y celebrar las fiestas. El estruendo de los cohetes y las colgaduras en los balcones anuncian que Yecla se prepara para días extraordinarios. En la tarde de ese día, el sonido de los toques de tambor con un recorrido por toda la ciudad anuncia y convoca a las Fiestas de la Virgen.

La Misa de Pajes y el Paseo

El 6 de diciembre, la ciudad despierta con una energía especial: los Pajes, acompañados por los Mayordomos, pasean por las calles de Yecla tras la celebración de la Misa de Pajes, que reúne en la Iglesia de San Francisco a a la comitiva de una de las tradiciones más antiguas de la Región de Murcia.

La Alborada y la majestuosa Bajada de la Virgen

En la madrugada del 7 de diciembre se vive uno de los momentos más emocionantes: la Alborada. A las 6:00 de la mañana, Yecla despierta con disparos de arcabuces, invitando a la Soldadesca y al pueblo a reunirse para iniciar un día histórico .

Horas después llega la Bajada de la Virgen, quizá el acto más sobrecogedor, singular y emotivo de todas las fiestas. Desde el Santuario del Castillo, entre disparos, cánticos y aplausos, la imagen de la Patrona, la Purísima Concepción, desciende hacia la Basílica mientras miles de yeclanos la acompañan su recorrido. Es un momento que impresiona a los visitantes por la mezcla de solemnidad y fervor que se respira en cada paso.

Por la tarde, se realiza la Ofrenda de Flores a la Patrona, con un alegre recorrido por las calles céntricas de la ciudad, un desfile lleno de música, color y simpatía.

Día de la Virgen

El 8 de diciembre, Festividad de la Purísima, la ciudad amanece con una devoción especial. La solemne función religiosa reúne
en la Basílica de la Purísima a las autoridades municipales, mayordomos, pajes, tiraores y devotos yeclanos y foráneos. Al finalizar, en la Plaza Concejal Sebastián Pérez, tiene lugar la Proclamación de Clavarios, uno de los actos más significativos de las fiestas, en el que se nombra de forma oficial a los representantes festivos que asumirán la responsabilidad de la mayordomía el próximo año. Aplausos, música y disparos de arcabuz a los pies de la Iglesia Vieja conforman este significativo momento.

En la tarde del 8 de diciembre se celebra la solemne procesión de la Virgen, con un recorrido establecido desde hace siglos. A mitad del itinerario, en la Placeta de San Cayetano tienen lugar los tradicionales fuegos artificiales, denominados popularmente “castillicos”. La procesión termina con la subida por la calle de San Francisco, con el emocionante momento del Juego de la Bandera y el tronar del disparo de los arcabuces.

Novena, ofrendas, desfiles y la Subida

En los días posteriores se celebra la Novena de la Purísima en la Basílica y se realiza la Ofrenda de Flores Infantil a la Patrona, una actividad que llena de flores y alegría las calles del centro de la ciudad. El jueves anterior a la finalización de las fiestas tiene lugar el Día del Clavario, jornada de acompañamiento a los próximos Mayordomos, con actividades de caridad, visitando diversos centros educativos y sociales, y compartiendo un ágape final.

Finalmente, el 21 de diciembre se celebrará la solemne Minerva, con la bendición a toda la Soldadesca y el pueblo de Yecla en el atrio de la Basílica y posterior Subida de la imagen de la Patrona, que regresará al Santuario del Castillo precedida por el disparo de los arcabuces y arropada por cientos de devotos de la Purísima, cerrando así un ciclo festivo de devoción popular y tradiciones centenarias.

Una experiencia turística incomparable

Las Fiestas de la Virgen de Yecla son un tesoro para los yeclanos y cada año atraen a personas interesadas por la cultura, la tradición popular y el turismo religioso. Quien las vive por primera vez descubre un ritual único en España, donde la precisión del ritual festivo, el acompañamiento musical, el disparo de los arcabuces con mecha y pólvora sola, los detalles de la vestimenta y la emoción colectiva se entrelazan como en ningún otro lugar de muchos kilómetros a la redonda.

Visitar Yecla en diciembre significa sumergirse en su historia viva, sentir el latido de la comunidad y emocionarse con una tradición transmitida de generación en generación. Un patrimonio cultural incomparable que convierte a la ciudad en un destino imprescindible.

Aquí puedes consultar y descargar toda la programación.


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