«Yecla es ciudad de remotísimos orígenes», aseguraba el afamado escritor José Martínez Ruiz ‘Azorín’. No en vano, hace más de 6.000 años que estas tierras acogieron a los primeros pobladores y fue en la cueva del Monte de los Secos donde se hallaron los primeros restos humanos y de cerámica decorada con la concha del cardium edule, pertenecientes al periodo Neolítico.
Yacimientos arqueológicos por el término de Yecla confirman la actividad humana desde la Prehistoria hasta la época medieval, con hallazgos excepcionales como las cazoletas, petroglifos y pinturas rupestres del Monte Arabí, la Estela de la Rosa de los Vientos de Tobarrillas, la colección de esculturas del santuario ibérico del Cerro de los Santos, el busto del emperador Adriano de la villa romana de Los Torrejones, el lagar de la Fuente del Pinar o el ajuar doméstico de la casa Nº 5 de la madina y la fortaleza islámica de Hisn Yakka en el cerro del Castillo. El declive de este poblado por la conquista cristiana motiva que a partir del siglo XII la población se vaya asentando en la otra ladera del cerro, actual ubicación de la ciudad de Yecla.
El siglo XV es tiempo de crecimiento poblacional y desarrollo económico, gracias a los privilegios derivados de su condición de villa de realengo, con vinculación directa a la Corona de Castilla. Durante el siglo XVI, Yecla vive una etapa de expansión y tranquilidad social; se construyen el Ayuntamiento y el Pósito y se finaliza la Iglesia de la Asunción o Iglesia Vieja, que constituyen el nuevo centro cívico de la villa, y aparece el cultivo de la vid, de tanta importancia en la economía local.
El siglo XVII ve descender la población, por la emigración, las guerras, las epidemias y las hambrunas, que se traduce en la decadencia de la villa, aunque también se evidencia la expansión urbanística con una trama de calles rectas y largas, visible aún en la ciudad actual, y las tradicionales celebraciones en honor a la Purísima Concepción, origen de las Fiestas Patronales de Yecla.
La recuperación de la villa se percibe durante todo el siglo XVIII, con el aumento demográfico, el cultivo de cereal, vid y olivo en nuevas parcelas de labranza y las ventajas comerciales de la feria franca otorgada por real privilegio. La construcción de la Iglesia Nueva se inicia en este siglo, gracias al empeño, la fe y la voluntad del pueblo de Yecla. El auge de la religiosidad popular se refleja también en la construcción de la Capilla y Camarín de la Virgen de las Angustias, que costea la Venerable Orden Tercera Franciscana, cuya imagen titular es obra del escultor imaginero Francisco Salzillo.
La vida en Yecla tras la Guerra de la Independencia es de miseria y desgracia, azotada también por el cólera y el bandolerismo; pero avanzado el siglo XIX vuelve una etapa de prosperidad y auge económico, principalmente por las exportaciones de vino.
Se construyen en este periodo el Teatro Concha Segura, la iglesia del Niño Jesús, el Casino Primitivo y la Plaza de Toros, también se finaliza la Basílica de la Purísima y se planean infraestructuras como el Muro de los Aguadores, el Matadero Municipal y la Lonja (hoy Auditorio Municipal). Además, se edifica la Iglesia y Convento de clausura de Monjas Concepcionistas y el Asilo de Ancianos Desamparados, costeados por el cura-obispo Ibáñez Galiano. Se otorga a Yecla el título de Ciudad (1878) y de Excelentísimo para su Ayuntamiento (1867).
Con el siglo XX, crece la población y se va progresando económicamente. El paréntesis de tragedia y extremismos de la Guerra Civil dio paso a décadas de necesaria reconstrucción social y productiva. Muchas familias yeclanas se vieron abocadas a la emigración, aunque el carácter emprendedor de los yeclanos generó un proceso de industrialización centrado en el sector del mueble y tapizado que, junto a la elaboración de vinos y otras actividades como la fabricación de calzado han dado prestigio y celebridad a la ciudad de Yecla.
Yecla hunde sus raíces en la viticultura y la elaboración de vinos, actividades que han marcado su paisaje, su cultura y la personalidad de sus gentes.
Este vínculo ancestral de los pobladores yeclanos con el cultivo de la vid motivó la creación de la Asociación Ruta del Vino de Yecla. Integrada por bodegas, alojamientos, restaurantes, comercios, empresas de ocio temático, almazaras y bares de vinos, los 37 establecimientos asociados presentan a lo largo del año una oferta turística diversa y especializada, con paquetes enoturistas, visitas a bodegas y almazaras, fiestas enogastronómicas en la calle, catas de vino y de aceite, visitas para conocer el repertorio monumental de la ciudad, concursos, exposiciones, conciertos y otros muchos eventos relacionados con el mundo del vino.
De la mano del Enoturismo, Ruta del Vino de Yecla representa la acogida, la cercanía y el atractivo de un destino turístico de interior. Una experiencia que rememora el origen de la cultura del vino en este territorio y toda una oportunidad para descubrir el patrimonio cultural, los parajes naturales y la gastronomía local, con la ventaja del producto de proximidad y la colaboración con el tejido empresarial local y regional.
El 15 de junio de 1950 se ponía la primera piedra de la Cooperativa Obrera de Muebles Esteban Díaz de Yecla. Sus 4.000 metros cuadrados de superficie la convirtieron entonces en la industria de mobiliario más grande de España. El proceso de fabricación en cadena desarrollado en la COMED, el diseño y calidad de sus productos y el novedoso sistema de comercialización consiguieron el respeto de los mercados de toda España. La COMED fue una iniciativa del arcipreste José Esteban Díaz, cuyo temperamento emprendedor se considera el germen de las iniciativas empresariales del sector del mueble yeclano. Sin embargo, varias décadas antes, la fabricación de muebles en Yecla ya había arraigado en los talleres e industrias de carpinteros y ebanistas de apellidos tan yeclanos como Azorín, Chinchilla, García Soriano, Mora Parra, Villanueva...
La primera y más arraigada de esas iniciativas fue la organización del Primer Salón del Mueble Local, celebrado en 1961 en el antiguo Colegio de Escuelas Pías. A día de hoy, la Feria del Mueble de Yecla está reconocida como el certamen ferial más veterano del sector del mueble en España, con 59 ediciones celebradas de forma ininterrumpida (solo la pandemia del COVID-19 ha motivado su suspensión).
La Feria del Mueble de Yecla y sus sucesivas ampliaciones son el exponente de la proyección de la ciudad de Yecla como entidad industrial, donde tallistas, tapiceros, carpinteros, pulimentadores y artesanos han convivido con diseñadores, ingenieros y operarios altamente cualificados, produciendo muebles de calidad, adaptados a todos los estilos, gustos y necesidades de los compradores nacionales e internacionales.
Este desarrollo industrial ha generado en Yecla el mayor parque profesional de proveedores para el sector del mueble y la madera, tanto en materias primas como en tecnología y servicios auxiliares.
En Yecla, el mueble representa también un objetivo comercial. El municipio destaca por su alta concentración de exposiciones y tiendas de venta de mobiliario, con vendedores especializados en el mundo de la decoración y el interiorismo, y una gran aportación para la economía local.