La Iglesia del Niño Jesús, erigida entre 1880 y 1888, es una de las obras más emblemáticas del arquitecto Justo Millán Espinosa y representa un ejemplo excepcional del eclecticismo con fuertes influencias neobizantinas y neomudéjares. Se asienta sobre una antigua ermita del siglo XVII y destaca visualmente por el uso decorativo del ladrillo visto en su fachada, donde resaltan los arcos de medio punto y una composición geométrica muy cuidada.
Su interior es de planta de cruz latina, pero lo que realmente define el espacio es su gran cúpula central sobre tambor octogonal, decorada con frescos que aportan una luminosidad y verticalidad majestuosas. El retablo mayor y las capillas laterales albergan imaginería de gran valor devocional, vinculada estrechamente a la Semana Santa local. La riqueza ornamental de sus techos y la armonía de sus proporciones la convierten en una pieza arquitectónica singular dentro del patrimonio religioso murciano, destacando por su colorismo y la fusión de estilos históricos.