La Ermita de Santa Bárbara, edificada durante la segunda mitad del siglo XIX, es un templo de notable sobriedad y encanto popular que destaca por su privilegiada ubicación en un cerro que domina el paisaje urbano de Yecla. Arquitectónicamente, presenta una estructura de nave única con bóveda de cañón y capillas laterales de escasa profundidad, siguiendo una estética funcional pero elegante. Su fachada principal es de una sencillez extrema, coronada por una espadaña de un solo vano que alberga la campana y un pequeño porche que acoge a los visitantes.
El interior, de ambiente recogido y devoto, custodia la imagen de Santa Bárbara, cuya festividad en diciembre es una de las tradiciones más arraigadas del barrio al que da nombre. El conjunto se completa con un entorno de gran valor paisajístico que sirve como mirador natural. A pesar de su sencillez en comparación con los grandes templos barrocos de la ciudad, la ermita es un punto de referencia visual y espiritual para los ciudadanos, representando la arquitectura religiosa rural integrada en el crecimiento periférico de la población, manteniendo intacta su esencia de lugar de oración y tranquilidad.